En el hogar de ancianos El Crepúsculo los domin gos tenían un brillo distinto, quizá porque la luz entraba oblicua por los ventanales del patio cen tral o porque, como decía la enfermera jefa, la nostalgia siempre elegía ese día para pasar revista. Fue en uno de esos domingos cuando Estrellita y Denis se vieron por primera vez, durante un cumpleaños colectivo decorado con serpen tinas recicladas y un pastel barato.
